
Los espárragos son en realidad la parte terminal de los tallos de la planta (brotes tiernos), que cuando crecen al abrigo de la luz quedan blancos por no contener clorofila. Los espárragos blancos constituyen un exquisito manjar, pero cuando se toman con fines medicinales, son preferibles los verdes, ya que estos presentan una mayor concentración de principios activos.
Los espárragos contienen asparagina (sustancia que provoca un olor característico en la orina), glucósidos (coniferina y vainillina), metilmercaptano, un aceite esencial, rutina y tanino. Sus propiedades son:
Diuréticos: Los componentes citados actúan sobre el riñón, estimulando su función eliminadora, lo cuál provoca un notable aumento en la producción de orina. El consumo de espárragos resulta útil siempre que se quiera estimular la función renal, y especialmente en los casos de edemas (retención de líquidos)y obesidad (apenas contienen calorías).
Depurativos: Las curas de espárragos han dado buenos resultados en casos de eccemas crónicos, debido a su acción estimulante sobre las funciones eliminadoras de la piel.
Laxantes: Su fibra aumenta el bolo fecal, lo cual conviene en caso de estreñimiento crónico.
