
Es originario de Oriente Medio, y fue introducido en Europa en el siglo XVI. Toda la planta es rica en un aceite esencial que contiene timol y carvacrol, de acción sedante, antiespasmódica y carminativa. Contiene asimismo flavonoides y ácido ursólico, a los que se atribuyen sus propiedades antirreumáticas. Su uso está indicado en los siguientes casos:
Trastornos digestivos: dispepsia (mala digestión) de origen nervioso, flatulencia, espasmos o cólicos de los órganos digestivos. Por su acción carminativa (combate los gases intestinales), es un buen condimento para legumbres, potajes y pizzas. Sus hojas secas se espolvorean sobre los alimentos.
Afecciones respiratorias: Que cursan con tos seca o irritativa, como la laringitis (irritación de garganta)o la tosferina. El orégano tiene también acción expectorante, béquica y antitusígena, tanto en uso interno como externo. La infusión se prepara con 15-20 g por litro de agua, de la que se ingiere una taza después de cada comida. También se pueden utilizar vahos añadiendo un puñado de la planta al agua.
Dolores musculares: Tortícolis y lumbago, aplicado externamente tanto en cataplasmas como en fricciones sobre la piel. Las cataplasmas se realizan con la planta machacada, que se calienta en la sartén y se aplica envuelta en un paño sobre la zona dolorida o inflamada. Las fricciones se pueden realizar con varias gotas de esencia aplicadas directamente sobre la zona afectada. Para la fricciones la esencia también puede disolverse en alcohol.
