Mientras los vegetarianos tienden a tener reservas de hierro disminuidas y también bajos niveles de ferritina en sangre, se ha demostrado que los niveles de hierro en sangre y de hemoglobina de los vegetarianos son muy similares a la de los no vegetarianos. Esto también es cierto en casos de vegetarianos estictos que siguen una dieta bien planificada. Como los lácteos no son una buena fuente de hierro y el hierro de los huevos es de baja biodisponibilidad, una dieta lacto-ovo-vegetariana no tiene ninguna ventaja sobre otra vegetariana estricta, en relación con el hierro.
Estudios demuestran que adultos vegetarianos estrictos que consumían una dieta vegetariana total desde hacía seis o más años, tenían niveles de hemoglobina similares a la de los individuos omnívoros. Los niños que seguían una dieta lacto-ovo-vegetariana equilibrada o vegetariana estricta también tenían unos niveles de hemoglobina similares al de los niños omnívoros.
En resumen, el riesgo de anemia por deficiencia de hierro por seguir una dieta vegetariana occidental bien equilibrada no es distinto del que tienen los no vegetarianos.
Se ha sugerido que una elevada ingesta de hierro puede estar relacionada con el riesgo de enfermedades cardíacas. El hierro es un fuerte pro-oxidante y puede contribuir a la formación de radicales libres que promueven la formación de partículas LDL oxidadas aterogénicas. Los no vegetarianos tienen más posibilidades de ingerir una cantidad excesiva de hierro, ya que el hierro en de los productos cárnicos resulta más biodisponible.
